Oxígeno controlado, para trabajar la base.
El oxígeno es el aceptor final de la cadena de energía celular: sin él, la célula no produce energía. Trabajarlo en condiciones controladas añade un estímulo aeróbico a la misma sesión, sin sumar horas de cardio.
Oxígeno, dosificado.
Sesiones en las que respiras con variaciones controladas de oxígeno, siempre supervisadas por un entrenador y dentro de tu bloque de entrenamiento. No es una máquina que uses en solitario.
Trabajamos con equipo de oxígeno normobárico: variamos la fracción de oxígeno, no la presión. Nada que ver con una cámara hiperbárica.
La base aeróbica, sin sumar horas.
La mitocondria convierte oxígeno y nutrientes en energía. Si esa maquinaria no se trabaja, ni la fuerza ni la recuperación rinden al máximo. El oxígeno controlado prepara el terreno sobre el que actúan las demás modalidades.
Trabaja la maquinaria aeróbica
El sistema que sostiene todo lo demás: sin base aeróbica, no hay rendimiento sostenido.
Complementa la fuerza
Encaja con las sesiones de ARX. Añade el estímulo aeróbico sin añadir horas de máquina.
Breve y supervisado
Unos 15 minutos, con un entrenador al lado. No hay que aprender a usar nada.
Un estímulo más
Se suma a la fuerza, la luz y el calor dentro del mismo plan medido.
Unos quince minutos, con un entrenador al lado.
Respiras con la mascarilla mientras el protocolo varía la fracción de oxígeno. En reposo o combinado con el esfuerzo, según tu plan.
Para quien quiere trabajar la base.
Si ya entrenas fuerza.
Es el complemento natural de las sesiones con ARX: atiendes la parte aeróbica sin dejar la fuerza.
Si el cardio te aburre.
Trabajas la base aeróbica en 15 minutos supervisados, sin sumar horas de cinta ni de bici.
Si buscas un extra medible.
Un estímulo más dentro de tu plan, con datos que se suman a los de tu sesión.
Respira, y entrena.
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